PREGUNTAS FRECUENTES

 

Los dos se encargan de diagnosticar y tratar las enfermedades mentales. La diferencia está en el abordaje.

 

El psiquiatra trata con medicación, provoca cambios bioquímicos en el cerebro y por tanto en el organismo para reparar o compensar el equilibrio en la fisiología humana. El psiquiatra se puede decir que trabajo con los constituyentes que forman tu cerebro y mediante medicación consigue que el malestar se vaya, se palie o se compense. 

 

Cuando vamos solo y exclusivamente al psiquiatra corremos el riesgo que amortigüe nuestro dolor pero no se trabaje el problema real del paciente de manera activa; por tanto podría pasar que a medio plazo se necesite más medicación para conseguir los mismos efectos, o se tenga que parar una medicación para probar otra nueva.

 

El consejo es que siempre que se vaya al psiquiatra, el cual te dará cita cada mes o cada dos meses, también acudas a un psicoterapeuta que te ayude a trabajar el problema real de tú a tú y recuperar el control de tu vida.

 

El psicólogo no te recetará medicación, si ve que el malestar es alto, te derivará al psiquiatra para que mientras se haga el proceso terapéutico tus síntomas sean soportables.

 

Realmente la combinación de ambos es el manejo ideal, sobretodo cuando los síntomas provocados por el desajuste emocional son de grado alto y le impide a la persona llevar una vida normal

 

El psicólogo clínico va a ir siempre al origen del problema con ayuda del paciente, sea cual sea su problemática y va a ayudar al paciente mediante técnicas, conocimiento de sí mismo, habilidades, pautas, asesoramiento a restaurar su equilibro emocional

 

 

 

 

No, igual que todas las personas somos diferentes hay un tratamiento único y exclusivo para cada persona.  Incluso aunque los síntomas son muy parecidos entre dos persona,  a veces la personalidad admite una técnica y otro no. El estudio de cada caso se hace de una manera muy individualizada y el terapeuta dedica un conocimiento profundo de la persona a tratar. Aparentemente las técnicas pueden ser similares pero puede incluso cambiar el estilo o la manera de enfocarlo.

 

 

 

Esta pregunta es muy relativa. Desgraciadamente no hay un SÍ rotundo. Depende de muchas variantes como años que llevas sufriendo, tu personalidad, la colaboración que tengas de tu entorno (familia, amigos, trabajo), incluso tu genética, los síntomas o polisintomas.

 

Sí está la garantía de que tu caso se estudiará como único y que, después de un tratamiento adecuado, un porcentaje muy alto llegan al bienestar total. La buena noticia es que aquellos que no llegan al bienestar completo consiguen un mejoramiento en su calidad de vida que les permite tener una vida digna. Hay ciertos diagnósticos que van a necesitar una medicación de muy larga duración o de por vida. Pero la mayoría de problemáticas tratadas en sesión se consigue la percepción de una vida plena o sensación de bienestar sin la necesidad de pastillas.

 

 

 

 

 

 

Está pregunta es muy relativa. Depende del deterioro que tus síntomas hayan provocado en tu vida. A veces viene la persona además de su deterioro personal, problemas en la pareja o sin pareja, problema en trabajo o sin trabajo y la familia distanciada. Estos son signos de que la terapia es de larga duración. 

 

Otras veces ha hecho falta dos sesiones para que la persona consiga el control de su vida.

 

Nuestra propuesta es que después de tratar con ella durante tres meses se le puede orientar sobre el tiempo estimado. Aun así es muy difícil porque quien realmente marca el ritmo es el propio cerebro del paciente.

 

La garantía es que nuestras terapias y nuestros profesionales están en la vanguardia de la Psicología. Con una alta consciencia de que el paciente, mientras no consigue el equilibrio, sufre. No somos amigos de las prisas pero Nuestra Profesionalidad está “a por todas” con el paciente.

 

 

 

 

En la primera sesión es más bien informativa en ambos sentidos. El psicólogo tiene muchas preguntas que hacer pero también está para responder a las del paciente.

 

A partir de la segunda sesión se empieza a trabajar con la persona, hemos comprobado que les da una sensación de “No pérdida de tiempo”.  

 

En las etapas iniciales hay parte de psicoeducación en la que el paciente aprende lo que le pasa como funciona su cerebro a nivel comportamental, de pensamiento y emocional y cuál es la relación exacta en su personalidad. Adquiero todo el conocimiento posible para abordar su problema. Esta fase, en base a como la consideran los paciente, la hemos llamado “Fase esclarecedora”, pues los pacientes al tener una comprensión completa de su problemática se sienten muy aliviados por su explicación, coherencia y lógica.

 

 

El trabajo desde las etapas iniciales hasta terminar el tratamiento se trata de recuperar, estimular o construir los recursos apropiados para tener una calidad de vida en crecimiento constante en la línea de bienestar. Se trata también de procesar aquellas experiencias que marcaron y a día de hoy condicionan el mal manejo de situaciones varias.

 

En la etapa final del proceso terapéutica se dedica a afianzar cambios, consciencia del cambio y prevención de recaídas.

 

 

 

 

 

 

 

Hay muchas manera de bajar la ansiedad de manera puntual pero será después de un proceso terapéutico cuando esa bajada de ansiedad tendrá efectos duraderos en el tiempo.

 

Las más conocidas para afrontar estados de ansiedad son técnicas de respiracion, relajación muscular, ejercicios de pilates, yoga; entrenamiento en mindfullness. Técnicas de distracción, imaginación y visualización.

 

 

 

Se supone y es preconcebido que un psicólogo ya ha hecho su propia terapia en su crecimiento como psicoterapeuta, se ha sometido a su propio autoobservación, ha pedido revisiones e incluso ha estado incluido dentro de procesos terapéuticos dentro de prácticas en las formaciones de su carrera en el ejercicio de la Psicología. 

 

Ahora bien, el psicólogo es considerado humano y como tal se emociona igual que todas las demás personas, está expuesto a los mismos problemas que cualquier otra persona; pero su autoconocimiento y el mismo conocimiento de cómo funcionan las emociones dentro de los diferentes comportamientos y pensamientos le facilite el procesar experiencias de vida, en general

 

 

 

 

No. No tenemos la categoría médica para prescribir medicación. Adquirimos conocimientos sobre la medicación y su efecto en el cerebro.

 

Los psicólogos derivamos al psiquiatra cuando consideramos necesaria la administración de medicación en el paciente.

 

 

 

 

 

 

Siempre es aconsejable te lo indique un profesional en la salud mental. Te lo puede recomendar tu médico familiar, el psicólogo pero es el psiquiatra el que ha de decidir cuál y qué dosis.

 

 

 

 

 

 

 

Ese es el objetivo terapéutico. Conseguir bienestar sin necesidad de medicación. 

 

En algunos trastornos mentales graves no será posible. Siempre la reducción o eliminación de medicación bajo la supervisión de tu psiquiatra.

 

 

 

Lo más frecuente y por norma es acudir al psicólogo una vez por semana. 

 

A veces el paciente viene tan deteriorado que acuerda con su psicoterapeuta venir 2 veces a la semana.

 

Otras veces, según el caso se acuerda venir 1 vez/ quincenal.

 

Si estamos hablando de asesoramiento y los dos, tanto psicólogo como paciente llegan a un acuerdo, incluso a veces las visitas son a demanda del paciente.

 

Importante es que el psicoterapeuta siempre dé el visto bueno de la idea inicial del paciente o se la rectifique en caso necesario.

 

 

 

 

 

 

 

Sí, es lo común. Es difícil acudir al psicólogo por el estigma social que a día de hoy todavía existe. Es verdad que cada vez menos se ve la figura del psicólogo como “un cura” o con “un amigo que solo aconseja”.

 

 

Cada más se ve al psicoterapeuta como un profesional  de la Salud pero el contenido a tratar al considerarse de carácter íntimo despierta inseguridad, timidez, vergüenza. Por tanto se considera romper esa barrera como un acto de valentía.

 

 

Depende la importancia que le des a tu equilibrio personal y al autocontrol de tu vida.

 

Hay muchos precios en los Gabinetes de Psicología. Cuando hay una formación continua y una experiencia larga detrás lee un terapeuta, sus terapias son más valoradas y eficaces.

La pregunta sería ¿Cuánto de caro te puede salir ir a un psicólogo barato? ¿Un psicólogo caro es bueno y el psicólogo barato es malo?

 

La respuesta está en sus credenciales y en las primeras visitas con tus psicoterapeuta. Las recomendaciones son importantes. Alguien que haya estado y nos dé buenas referencias es confianza. Uno mismo, tras acudir al psicólogo puede expresar todos sus miedos en esta cuestión y comprobar como responde. Es importante el feeling entre paciente y terapeuta. 

 

Importante que esté actualizado e integre técnicas avanzadas porque sobre las técnicas y terapias  anteriores todos, absolutamente todos, dominamos.

 

 

 

 

 

 

La sesión dura 50 minutos. Tiempo suficiente para trabajar con tu cerebro y no saturar ni al profesional  ni al mismo paciente. Normalmente es trabajo dentro de la terapia es intenso y en ese momento el cerebro hace un crecimiento que perdura incluso después de la sesión.

 

50 minutos es el tiempo idóneo de una sesión

 

 

 

 

No, por supuesto. El presente es importante para el paciente porque es donde está el sufrimiento. El objetivo es resolver síntomas del presente y para ello se necesitará un proceso en el que se irán tocando diferentes áreas que los marca el paciente junto con el profesional. Es una tarea conjunta donde el psicoterapeuta tiene las suficientes habilidades como para guiar al cerebro del paciente al punto exacto donde resolver el conflicto a tratar.

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